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¡Cambia tu fusil por una cámara!


Oye tú, ¡vamos a la isla a ponernos bien las gafas!- le decía un chaval armado con un potente fusil a su compadre que escrutaba los fondos con otro pedazo fusil, unas aletas, unas gafas y un tubo. Yo pasaba por allí después de haber estado haciendo algo de apnea en los alrededores de la isla y descubriendo, para mi asombro, cómo se han recuperado esos fondos tras la rapiña a la que fueron sometidos durante los años 70 y 80. Viéndoles pensé que todas las criaturas, que me habían deleitado momentos antes con sus secretas vidas, estaban en peligro. Traté de consolarme pensando que esos energúmenos no tenían pinta de ser expertos pescasubs y que tal como iban equipados lo único que lograrían es asustar a los pececillos de la superficie con algún que otro disparo desafortunado. Es más, correrían más peligro los bañistas y ellos mismos de ser perforados en un despiste que cualquiera de los sargos, salpas, mojarras, gallos, doncellas o blenios que merodeaban por allí. Peor papel tendrían los tres o cuatro pulpos que he localizado por la zona. Aunque son hábiles camuflándose son demasiado lentos y grandes para que puedan escapar a ese par de depredadores veraniegos.

Raúl, un amigo de AZTI, antiguo compañero de colegio y gran amante del mar y sus criaturas, me comentó en cierta ocasión que el marisqueo estaba prohibido en ese enclave. Al parecer “totalmente prohibido” dado que por error en la descripción de las tallas mínimas legisladas por el Gobierno Vasco no habían dejado un margen, por lo que o eran exactamente de la medida estipulada o no podían pescarse. Así que o se va con un metro o se infringe la ley casi con total seguridad. No deja de ser trágico que el error en la normativa da exactamente igual a todo el mundo ya que nadie vela por su cumplimiento. El municipio dice que no es de su competencia, aunque sí lo son los visitantes que inundan sus playas. El Gobierno Vasco dirá que son muchos kilómetros de costa para vigilar y que no puede con ello.

¿Por qué no acuden a figuras de custodia del territorio que les ayuden en esta tarea de vigilancia, desagradable pero totalmente necesaria? Creo que además podemos plantearlo de modo cordial, con “buen talante”, “sin ánimo de confrontación” como dice Jean-Michel Cousteau. No se trata tanto de denunciar como de educar. De cambiar el fusil por una cámara de fotos. De pagar las fotos, en vez de pagar las capturas de peces muertos, muchos de ellos sin ningún valor culinario.

Siempre ha habido una rivalidad entre pescasubs y fotosubs, ya que los primeros matan los modelos de los segundos. Sin embargo, siempre he creído –y sigo haciéndolo- que la pesca submarina es la modalidad de caza o pesca más noble y menos dañina, si se practica responsablemente. Es la única actividad depredadora en la que el ser humano está fuera de su medio natural, sin posibilidad de respirar, con la presión y el frío en su contra, con un solo disparo y buscando a la pieza en sus escondites más remotos. Además el pez debe tener cierta envergadura o las posibilidades de error aumentan, por no hablar del destrozo que supondría un arponazo en un ejemplar pequeño.

Por todo ello, creo que los pescasub, aunque nos joroben la fiesta a los que nos gusta la vida “viva” (valga la redundancia), tienen mérito y practican un arte noble; si respetan las reglas, claro.
Otra cosa son los fusileros domingueros. Pero esos pescan menos que un perro dando mordiscos al agua. Eso si, tienen más peligro que un niño con unas tijeras.

Yo animo a todos los pescasub que lean esta columna a que prueben a cambiar sus fusiles por cámaras, a que nos ayuden a preservar eso que compartimos y amamos, la vida de los fondos marinos. Que vigilen a los intrusos si no respetan las tallas o no son depredadores justos con sus víctimas.

También me sumo a las voces que reclaman algún tipo de curso de capacitación previo a la obtención de licencia federativa para los apneistas, sean pescadores, fotógrafos o simples buceadores. No sólo por las obvias repercusiones en la seguridad (la mayoría de los accidentes de buceo se producen con pescasubs que bucean en solitario, sin preparación adecuada o negligentemente) sino porque serviría también para educarlos en el respeto al medio natural, que es patrimonio de todos.

 

Javier Salaberria


 
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