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Economía suicida



Los bancos son, como todo el mundo sabe, entidades benefactoras de la sociedad. Podría dedicar todo el periódico a demostrarlo pero creo que no es necesario, todos los conocemos en mayor o menor medida. Por eso dejamos que ocupen el centro de nuestras ciudades, nuestros mejores locales comerciales, y un lugar privilegiado en nuestro corazón.

Que una reconocida ONG que lucha por los derechos humanos y por el medio ambiente como el Banco de España, declare que el desarrollo urbanístico español es un caso de “economía suicida” no puede dejar indiferente a nadie. Lo que me imagino es que se no sólo se referirá a un punto de vista medio ambiental, también se preocupará algo por la economía. ¡Es que son tan majos!

El medio ambiente tiene para cualquier banco más importancia que los propios activos financieros. Saben, mejor que nadie que, si el planeta se degrada, la economía fracasará. Por eso ya no usan papel moneda sino dígitos, que son más sostenibles. Así que, cuando el Banco de España habla de medio ambiente, debemos tomárnoslo muy en serio.

Greenpeace ha presentado el 7 de julio la novena edición del informe Destrucción a Toda Costa. Por primera vez en España, se ha analizado el estado de 233 espacios litorales protegidos, repartidos en los más de 8.000 kilómetros de litoral. El informe pone de manifiesto que ni siquiera los Espacios Naturales Protegidos (ENP) de la costa, supuestamente amparados por la legislación, están a salvo de la destrucción del litoral que ha imperado los últimos años. Más de la mitad, 120, sufren algún tipo de amenaza por urbanismo, infraestructuras o contaminación. Las cifras del informe constatan cómo el desarrollo inmobiliario ha consumido ingentes cantidades de recursos naturales insustituibles, acosando al poco territorio virgen que queda en el litoral. Estado y comunidades autónomas son responsables de un desarrollo urbanístico depredador. Es decir, que si los bancos depredan, la administración directamente aniquila todo lo que quede vivo.

"Puede que la declaración de un espacio protegido les sirva a los políticos para ponerse medallas sobre su apuesta por salvar la costa. Pero cuando, años después, descubren que esa protección es incompatible con algún proyecto urbanístico, intentan saltarse la norma que ellos mismos elaboraron, convirtiendo a estos espacios en 'parques de papel', en papel mojado", ha declarado sabiamente Pilar Marcos, responsable de la campaña de Costas de Greenpeace.
Andalucía tiene 18 ENP amenazados y el peor ejemplo de destrucción de uno de los pocos parajes vírgenes que quedan en el Mediterráneo, el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar y donde se ha construido el hotel ilegal de El Algarrobico.

Asturias es, después de Euskadi, la comunidad autónoma con menos espacios protegidos en la costa. Además, está prevista la creación de hasta 2.500 amarres en su litoral o la construcción de un campo de golf en Gozón, en plena Red Natura 2000.

Cantabria, con cuatro ENP muy amenazados, ocupa el segundo lugar después de la Comunidad Valenciana en el porcentaje de ocupación artificial en los primeros 100 metros costeros. Es paradigmático que siga operativo un campo de golf en el Parque Natural de las Dunas de Oyambre.

Cataluña, con ocho ENP amenazados, tiene en el Delta del Ebro el más claro ejemplo de acoso urbanístico y de infraestructuras a un espacio supuestamente protegido, donde la Agencia Europea de Medio Ambiente ha considerado al Delta como un “punto de alarma” por la contaminación de sus aguas debido a actividades industriales.

La Comunidad Valenciana tiene 21 ENP amenazados por diversos proyectos, como el acoso urbanístico al Parque Natural de La Albufera donde municipios como El Saler, El Palmar o Sueca siguen asfixiando a este humedal.

Euskadi, con ocho ENP amenazados, tiene el porcentaje más bajo de costa protegida de todo el Estado. Y ejemplos como el proyecto de construcción de un puerto exterior de Pasaia en Jaizkibel, que forma parte de la Red Natura 2000, no avalan los argumentos de desarrollo sostenible que esgrime la Diputación de Guipúzcoa.

Y así podemos seguir todo el día. Lo más triste es que nuestros insignes políticos están solos tratando de frenar tal desolador panorama. Padecen de insomnio y no entienden cómo la población entera, que en su día les votó entusiasmada, ahora les da la espalda para irse a pasárselo bien de vacaciones sin importarles nada estos asuntos ya que todos tienen el futuro holgadamente resuelto, una estupenda vivienda y ninguna deuda. Es que somos unos genios.

 

Javier Salaberria


 
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