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| LA
MAS PROFUNDA FUENTE AZUL |
| La
colaboración de distintos grupos de espeleobuceo ha hecho posible
alcanzar la punta de -120 metros, profundidad máxima alcanzada
en cuevas en territorio español. |
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Martín
Burgui, del Club de Buceo Izurde de Hondarribia, y los buceadores
del Grupo de Espeleobuceo Tritón de Pamplona, Josi
Olave, Miguel Castro y Carlos Castro, con la ayuda de Joseba
Muñoz y Enrique Olazábal del Club Izurde, 15
miembros del Grupo Espeleológico Edelweiss de Burgos
y el patrocinio del Centro de Buceo Akua de Pamplona, fueron
noticia en todos los medios de comunicación el pasado
9 de noviembre por llegar a la punta de -120 metros en Fuente
Azul, bautizándolo de ese modo como el sifón
más profundo de España. Para preparar la inmersión
en este lugar, que fuera tristemente noticia dos años
antes por la pérdida del espeleobuceador Alfonso Antxia,
realizaron una serie de inmersiones en el mes de septiembre
destinadas, sobretodo, a limpiar la cueva de los restos de
hilo de otras expediciones que podrían transformarse
en una telaraña mortal allí abajo. Joseba Muñoz
y Enrique Olazábal fueron dos días antes del
gran día para preparar el terreno.
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| Previamente
Iosu Ezquieta había realizado un gran trabajo informático
preparando las tablas de descompresión y de mezclas.
El equipo de buceadores de la expedición lo compusieron
el buceador de punta, Martín Burgui, y tres buzos de
seguridad: Josi Olave ( -73m.) y Carlos y Miguel Castro (-
40m.) que también hicieron de videosub y fotosub respectívamente.
En superficie había otros 15 miembros del equipo que
realizaron tareas preparatorias, tomaron tiempos, tuvieron
a punto los equipos de emergencia, portearon el material...Fue
necesario desplazar hasta la cueva 22 botellas, 22 reguladores,
3 Back Plates (Chalecos metálicos especiales para el
espeleo), 17 linternas, 6 focos de 50w, etc. La temperatura
del agua,13º C, y la visibilidad, muy buena, fueron constantes
que acompañaron al descenso, que duró 20 minutos.
No apreciaron ningún tipo de corriente. En el ascenso,
que duró 2 horas, la visibilidad empeoró ligeramente,
pero seguía siendo buena. Todo había salido
a la perfección: No hubo ningún incidente,
todo salió con tanta precisión que daba miedo.
Las dimensiones medias rondan los 3 x 3, 2 metros, que es
una amplitud suficiente para maniobrar con comodidad. Se utilizaron
mezclas de Trimix de 14/50 hasta los 95 y de 11/65 hasta los
120. La botella de seguridad a -72 tenía una mezcla
de 17/35 de Trimix. En las descompresiones usaron Nitrox al
32% y al 50%, así como oxígeno puro a los -6
metros. Se habían recorrido 215 metros en una inmersión
de 145 minutos alcanzando una profundidad de -120m. considerada
la máxima alcanzada en cuevas hasta la fecha en España. |
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El
sabor de boca fue tan bueno que ya están pensando
en volver en el 2003. Los límites los marcarán
tanto el presupuesto como la prudencia, o como dicen
el dejar de disfrutar de la inmersión a
causa de la profundidad. Y es que este bello sifón
continúa, sin poderse precisar cuantos metros
quedan aún por explorar y a qué profundidad
desciende.
Joseba Muñoz y Enrique Olazábal fueron
dos días antes del gran día para preparar
el terreno. Previamente Iosu Ezquieta había realizado
un gran trabajo informático preparando las tablas
de descompresión y de mezclas. El equipo de buceadores
de la expedición lo compusieron el buceador de
punta, Martín Burgui, y tres buzos de seguridad:
Josi Olave ( -73m.) y Carlos y Miguel Castro (- 40m.)
que también hicieron de videosub y fotosub respectívamente.
En superficie había otros 15 miembros del equipo
que realizaron tareas preparatorias, tomaron tiempos,
tuvieron a punto los equipos de emergencia, portearon
el material...Fue necesario desplazar hasta la cueva
22 botellas, 22 reguladores, 3 Back Plates (Chalecos
metálicos especiales para el espeleo), 17 linternas,
6 focos de 50w, etc. La temperatura del agua,13º
C, y la visibilidad, muy buena, fueron constantes que
acompañaron al descenso, que duró 20 minutos.
No apreciaron ningún tipo de corriente. En el
ascenso, que duró 2 horas, la visibilidad empeoró
ligeramente, pero seguía siendo buena. Todo había
salido a la perfección: No hubo ningún
incidente, todo salió con tanta precisión
que daba miedo. Las dimensiones medias rondan
los 3 x 3, 2 metros, que es una amplitud suficiente
para maniobrar con comodidad. Se utilizaron mezclas
de Trimix de 14/50 hasta los 95 y de 11/65 hasta los
120. La botella de seguridad a -72 tenía una
mezcla de 17/35 de Trimix. En las descompresiones usaron
Nitrox al 32% y al 50%, así como oxígeno
puro a los -6 metros. Se habían recorrido 215
metros en una inmersión de 145 minutos alcanzando
una profundidad de -120m. considerada la máxima
alcanzada en cuevas hasta la fecha en España. |
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Bobina para continuar
Martín Burgui, Josi Olave y compañía, tienen
claras las diferencias entre el buceo deportivo y el buceotécnico:
Cuando hacemos buceo deportivo, no solemos pasar de 40 metros.
Cuando bajamos a grandes profundidades no es para batir un récord
sino para hacer un trabajo. Por eso nos gusta trabajar con máxima
seguridad y siguiendo un método riguroso. ¡No
queremos morirnos en una cueva!. No obstante confiesan que
el primer motivo para practicar este tipo de inmersiones es que
te gusta, que disfrutas haciéndolo, aunque hay cuevas para
todos los gustos y algunas son agradecidas y otras son de las de
no volver: peligrosidad, nula visibilidad, espacios tortuosos, incomodidad
para acceder y acercar el equipo, etc. Sin embargo hay un trabajo
que hay que hacer allí abajo que tiene un indudable interés
científico, midiendo caudales de agua, topografiando las
cuevas, estudiando sus materiales geológicos o haciendo un
estudio de su biología. Son meticulosos en su forma de trabajar
y de planificar las inmersiones. Así lo demuestra el hecho
de que retiraran todos los restos de hilos de expediciones anteriores
antes de colocar un hilo de máxima calidad bien fijado para
no tener que volver allí a colocarlo cada vez que desciendan:
no estamos dispuestos a trabajar en ciertas condiciones.
Nos gusta hacerlo bien porque no queremos quedarnos allí
abajo. El 95% de los accidentes mortales en cuevas que tenemos constancia,
son debidos a fallos humanos. Nosotros tenemos muy claras las cosas,
si tenemos que pasar trabajando tres o cuatro días en una
cueva, o gastarnos la mayor parte de nuestro presupuesto en gases,
para poder dejar la cavidad con una instalación perfecta,
lo hacemos. De lo contrario, tarde o temprano las cuevas te pasarán
factura, y el precio para pagarla, generalemente es con tu vida.
Hemos abortado inmersiones en el último minuto porque algo
no nos convencía. Una vez salía un humo raro del compresor,
lo que nos obligó a suspender la inmersión después
de días de preparación. No queremos correr ningún
riesgo. Resultó ser vapor de agua, algo normal en los compresores,
pero no lo supimos hasta que lo analizamos.
Para este grupo de espelobuceadores, la novedad de esta expedición
ha sido que han colaborado distintos grupos: Izurde (Hondarribia),Tritón
(Pamplona), Edelweiss (Burgos) y el patrocinio del Centro de buceo
Akua (Pamplona), lo que no suele ser habitual. Martín burgui
nos comentaba que este año se han dado una serie de circunstancias,
y que de este modo se ha podido crear este equipo. Nos hemos
compenetrado perfectamente. Hemos conseguido crear un equipo donde
hay mucha gente, y cada persona o grupo de personas, estamos especializados
en temas diferentes. Con lo cual las expectativas para el año
que viene son impresionantes. Son un equipo de espeleobuceadores
abierto a colaborar con otros grupos: Tenemos preparadas dos
bobinas de hilo para cuando volvamos. Cualquier persona o equipo
que en el futuro tenga intenciones de explorar mas allá en
Fuente Azul, estaremos dispuestos a mandarles por correo las bobinas
de hilo que tenemos. De esta manera la cueva seguirá con
el mismo tipo de hilo y las mismas marcas.
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