|
 La
felicidad está relacionada con el medio ambiente”.
Así se expresa Pierre-Yves Costeau, hijo del desaparecido
Jacques Cousteau (11 de junio de 1910 - 25 de junio de 1997), que
lleva un año trabajando exclusivamente para el equipo de
la Fundación que lleva su apellido. Desde el 'Alcyone', uno
de los barcos ya históricos utilizados por el comandante
Costeau en sus expediciones, Pierre-Yves, de 28 años, ha
querido rememorar la figura de su padre, en el año que se
celebra el 100 aniversario de su nacimiento. Pierre compartió
16 años con su padre. Lo primero que subrayó durante
esta vídeo conferencia fue que Jacques "era alguien
muy agradable con quien vivir", y también alguien "muy
sabio". Además, "tenía un mensaje ecológico
muy claro" y lo plasmó en su defensa de los derechos
de las generaciones futuras de encontrar un planeta habitable.
Centenario
Cousteau
Todo el Equipo Cousteau está trabajando muy activamente para
celebrar este centenario. Se acaba de presentar el Año Cousteau
y sus múltiples actividades. Desde la preparación
de una Cátedra UNESCO Cousteau, una expedición científica
con la revista National Geographic, la remasterización de
algunas de sus películas submarinas más famosas y
un sinfín de eventos en Francia, Estados Unidos y otros países.
Desde que se fue, Pierre reconoció que habían "perdido
visibilidad porque era un icono". Pero las actividades del
Equipo Cousteau continúan y este centenario, según
su hijo, servirá para "recordar los mensajes ecologógicos
claves que impulsó y siguen siendo tan actuales".
"Con sus películas y llamamientos trabajó para
sensibilizar y promover la acción en favor de un cambio social,
pero no fue escuchado. Había presiones, no era el momento",
consideró.
Y respecto a la situación actual, Pierre-Yves, también
científico y submarinista, estimó que la solución
"no es evidente" que sea política, sino ciudadana.
"Puede venir del individuo", agregó. De hecho,
"lo que nos va a salvar es la creatividad, la genialidad, la
capacidad de inventar" para "hacer todo lo posible por
dejar una tierra viable y no contaminada".
Pero hay que ponerse "manos a la obra" y, sobre todo,
"dejar libertad de creación a los más pequeños
para que encuentren soluciones, porque nuestra generación
no las ha encontrado, pero quizá la próxima lo haga,
o la siguiente", añadió.
Lo que está claro es que "los efectos son reversibles;
la vida vuelve en cuanto se deja a la naturaleza tranquila. Ha habido
numerosos cataclismos y la vida siempre ha continuado". Lo
importante, como concluyó Pierre-Yves Cousteau es "no
bajar los brazos. Nunca".
|