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Los 'cazatesoros' lo tendrán a partir de
ahora más complicado a la hora de saquear el patrimonio arqueológico
subacuático español. El Ministerio de Cultura ha llegado
a un acuerdo con la Guardia Civil para utilizar el Sistema Integral
de Vigilancia Exterior (SIVE) para custodiar los yacimientos arqueológicos
sumergidos y evitar su expolio. El sistema, usado por la Benemérita
para luchar contra el narcotráfico y la inmigración
irregular en el mar, ya está en funcionamiento, explicó
la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en
el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua)
de Cartagena, tras la presentación del 'Libro Verde' del
Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático. |
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Este sistema servirá para avisar a las autoridades cada vez
que una embarcación se acerque a una determinada distancia
perimetral de un yacimiento. El objetivo, además de impedir
que los barcos puedan dañar el patrimonio cultural que haya
en la zona es, sobre todo, evitar el saqueo por parte de expoliadores
de los pecios como el que realizó la empresa Odyssey con
un galeón. En este sentido, González-Sinde también
anunció que ya trabajan en el diseño de las cartas
arqueológicas que mostrarán los yacimientos existentes
en cada región. «Una vez finalizadas, servirán
para poner en marcha las recomendaciones del 'Libro Verde' que hoy
presentamos», dijo. Durante su intervención, a la que
asistieron los miembros del Consejo Consultivo de la Convención
Sobre la Protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático
de la Unesco, reunidos en Cartagena, la ministra también
anunció que ya han sido firmados dos convenios para sacar
dos barcos hundidos frente a las costas de la Región de Murcia.
El primero de ellos es un pecio fenicio comercial con una carga
de colmillos de marfil de elefantes africanos en aguas de La Manga
(Bajo de la Campana) descubierto hace tres años. El segundo
fue hallado en 2007 en el puerto de Cartagena y se trata de un barco
romano del siglo I. Ambos serán excavados pero no es seguro
que acaben en las salas del Arqua, aseguró el coordinador
del 'Libro Verde' y ex director de ese museo, Rafael Azuar.
Dos años de trabajo
Esa publicación es el resultado de dos años de trabajo
de una comisión de expertos formada por representantes del
Ministerio de Cultura, a través del Museo Nacional de Arqueología
Subacuática, comunidades autónomas y universidades,
con el fin de analizar la situación real de la arqueología
subacuática. El 'Libro Verde' tiene como principal función
el conocimiento de la realidad patrimonial de las costas españolas,
mediante la elaboración de cartas arqueológicas. La
obra, de 230 páginas, muestra cómo localizar, proteger,
situar y, si se puede, sacar a la luz yacimientos. Muestra una treintena
de medidas que van desde la documentación e inventario del
patrimonio arqueológico subacuático a la protección
física y jurídica de esas zonas. Propone una mayor
formación en este campo en las universidades, dar a conocer
el patrimonio a la sociedad y acordar con los ministerios de Defensa,
Interior y Exteriores más excavaciones.
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