|
| |
|
HISTORIA DEL BUCEO |
| 1929
- Nacimiento de la batisfera William Beebe |
| |
|
La
historia de los equipos acorazados se venía desarrollando desde
el año 1700, pero nunca se había intentado batir marcas
de profundidad, ni llevar a cabo trabajos de investigación
puros en los abismos marinos.
Los equipos se habían construido con unos límites de
resistencia que no sobrepasaban los 200 metros de profundidad, por
lo cual no eran aptos para sobrepasar dichas presiones, salvo que
se aumentara su resistencia, con lo cual perderían operatividad
y resultarían muy pesados.
William Beebe fue uno de los primeros hombres interesados en la investigación
puramente científica de los abismos marinos. En 1929 Beebe
encontró a un ingeniero llamado Otis Barton y se puso de acuerdo
con él para la construcción de un aparato capaz de descender
a profundidades hasta entones inaccesibles.
Tras los estudios previos se decidieron por una esfera de acero lo
suficientemente grande y resistente que permitiera a varios hombres
permanecer en su interior varias horas a grandes profundidades bajo
el agua.
Por fin quedó terminado el ingenio, al que denominó
batisfera, la cual estaba constituida por una tosca esfera de acero
capaz de resistir presiones hasta 1.000 metros de profundidad marina,
una escotilla de entrada y varios portillos de observación
provistos de gruesos cristales de cuarzo. El 15 de agosto de 1934,
durante la inmersión número 32, la batisfera alcanzó
la hasta entonces no soñada profundidad de 924 metros, batiendo
el récord. |
|