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En 1854, Pol y Watelle comenzaron a estudiar el fenómeno
de la enfermedad descompresiva e informaron que este ataque
se presenta siempre al salir de un ambiente con aire presurizado.
Por esta razón, y aplicando un término jocoso,
dijeron: Este es un espectáculo donde sólo
se paga a la salida. También experimentaron que
el retorno al ambiente presurizado (recompresión) aliviaba
los síntomas. En este mismo sentido, observaron que
un muchacho de 18 años, que no ha llegado todavía
a su madurez física, está menos expuesto a los
ataques de presión que un hombre en plena madurez.
La figura destacada de esta época fue el médico
francés Paul Bert (1878), cuyo trabajo La presión
barométrica (Investigaciones en Fisiología Experimental),
le valió el título de padre de la presión
fisiológica.
Bert fue capaz de demostrar que las burbujas eran esencialmente
de nitrógeno. También descubrió que el
oxígeno era tóxico cuando se respiraba bajo
determinadas presiones.
Como ya se ha apuntado anteriormente, aún cuando al
finalizar el siglo XIX se conocía que la etiología
de los ataques de presión eran las burbujas de nitrógeno
en el interior del organismo, y que los síntomas se
aliviaban recomprimiendo al paciente, no existían,
sin embargo, procedimientos que pudieran aplicarse para disminuir
o anular la posibilidad de presentación de los citados
ataques. Por aquel entonces la Marina Real inglesa tenía
a sus buzos involucrados en múltiples operaciones de
buceo, lo que originaba un gran número de accidentes.
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| Entretanto,
y especialmente después de la muerte de Bert, un buen
número de eminentes fisiólogos y especialistas,
habían estado trabajando en el tema, entre ellos el doctor
Haldane, quien junto con sus colegas fue comisionado en una
serie de programas de descompresión que, representados
en forma de tablas, pudieran ser aplicados por los buzos de
la flota británica. |