
Juan
Castro, líder de la comunidad de 80 personas
que habita en Cabo Pulmo, de las cuales 40 tienen
su mismo apellido, creció pescando en las costas
de esta región semidesértica del noroeste
de México, situada frente a las aguas del Golfo
de California. Su padre se dedicó en la década
de los treinta a la pesca de la concha madre perla,
en los años cuarenta a la de tiburón,
y después a la de abulón, langosta y
otros peces de la zona."Un día alguien
vino a buscarme para llevar buzos a los arrecifes,
y me suplicaba 'no te vayas a pescar Juan, por favor
espérame para que lleves a mis clientes a bucear'",
relató Castro, de 65 años, en una entrevista
con Efe. El pescador se preguntaba por qué
los turistas le pagaban "tantísimo dinero
por solo venir a nadar, tomar fotografías y
no llevarse nada", hasta que un día tomó
una careta de buceo de uno de sus clientes y se sumergió
por primera en su vida en las aguas de Cabo Pulmo.
"Estuve nadando un poquito sobre las burbujas
de los buzos que andaban en el fondo y ahí
pude ver aquella cosa tan hermosa: una preciosidad,
se me hizo como un jardín", indicó.
Castro pudo disfrutar del único arrecife coralino
en el Golfo de California y el que está más
al norte en el Pacífico oriental, el cual tiene
alrededor de 20.000 años.
Arrecife
singular
El arrecife es hogar de 226 de las 875 especies de
peces que existen en el Golfo de California, de acuerdo
con información oficial, y en sus alrededores
es común ver cuatro especies de tortugas, delfines,
lobos marinos, tiburones ballena, tigre y toro, y
ballenas jorobadas y azules. "También
pude ver la destrucción que nosotros mismos
estábamos ocasionando con las anclas a los
corales", razón por la cual Castro se
dio a la tarea de convencer a los demás pescadores
de la zona sobre la necesidad de abandonar la pesca
por completo en el área, actividad de la que
vivían todos. Tras varios años de lucha
de la comunidad para que las autoridades medioambientales
mexicanas apoyaran su decisión, y con el apoyo
de la Universidad Autónoma de Baja California
Sur, el 6 de junio de 1995 el gobierno mexicano declaró
a Cabo Pulmo área natural protegida, la cual
es hoy un parque nacional con 7.111 hectáreas,
el 99% de ellas en el mar.
De
pescadores a cuidadores
Los habitantes de Cabo Pulmo se encargan de cuidar
ese patrimonio natural con el apoyo de la Comisión
Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp),
y en vez de pescar ofrecen ahora servicios turísticos
como buceo, esquí náutico, paseos en
lancha, pesca deportiva en los márgenes del
parque y cámping. El director del parque nacional
Cabo Pulmo, Javier Alejandro González, funcionario
de la Conanp, explicó en declaraciones a Efe
que lo más llamativo de esa reserva marina
es que la misma población "tuvo la capacidad
de transmitir esa inquietud (de crear un área
protegida) a las personas correctas". "Muchos
de los esfuerzos de conservación durante muchos
años se los debemos a la comunidad", señaló
González. El oceanógrafo mexicano Octavio
Aburto, del Instituto de Investigación Scripps
de EE.UU., un experto que coordina investigaciones
en el Golfo de California, manifestó que tras
15 años de ser parque nacional Cabo Pulmo "ha
recuperado sus comunidades marinas y el sistema se
ha vuelto muy productivo". Además, el
arrecife "está ayudando en los límites
del parque a repoblar las áreas adyacentes,
donde ha aumentado la producción pesquera,
que es la base de algunas economías de la zona",
apuntó.
Peligro español
Sin embargo, este milagro de la conservación
está en peligro debido a que el gobierno mexicano
autorizó al grupo constructor español
Hansa para que desarrolle un enorme complejo turístico
adyacente, el cual ocupará 4.000 hectáreas
que colindan con Cabo Pulmo. El 5 y 6 de junio se
celebró en cabo Pulmo el 15 aniversario del
parque con una serie de actividades: exposiciones
fotográficas y gastronómicas, un ciclo
de conferencias, conciertos musicales y eventos deportivos.