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Creador del primer parque subacuático de esculturas, Jason de Caires Taylor se ha ganado el reconocimiento internacional por su singular trabajo. Sus esculturas exploran el proceso ecológico y las intricadas relaciones entre el arte y el medio ambiente. Utilizando esculturas para crear arrecifes artificiales, las intervenciones del artista promueven la esperanza y la recuperación, y subrayan nuestra necesidad de entender y proteger el mundo natural.
 Las esculturas están situadas en aguas superficiales muy claras para facilitar el acceso de apneístas y buceadores, así como por barcos con fondos de cristal. Los espectadores son invitados a descubrir la belleza del planeta subacuático y a apreciar los procesos evolutivos del arrecife. Jason de Caires ha planeado una serie de nuevas esculturas y ahora está buscando ubicaciones y patrocinadores apropiados.
Arrecife de esculturas
Los océanos están llenos de organismos microscópicos que caen constantemente sobre el lecho marino y se adhieren y colonizan cualquier superficie dura, como afloramientos rocosos, lo que ha creado el desarrollo básico natural del arrecife. Las barreras coralinas atraen a una serie de vida marina (coloridos peces, tortugas, erizos, esponjas, tiburones…) y proporcionan refugio y un lugar idóneo para la crianza de muchas especies.
  Sólo alrededor del 10% –15% del fondo del mar tiene un substrato suficientemente sólido para permitir que se forme un arrecife de forma natural. A la hora de incrementar el número de arrecifes se han creado recientemente arrecifes artificiales con materiales duraderos, seguros y ambientalmente apropiados. Estos arrecifes parecen tener éxito a la hora de atraer a corales que pueden, a cambio, sostener un ecosistema marino entero. Uno de los beneficios más grandes de los arrecifes artificiales es que han aliviado en parte la presión humana sobre los arrecifes naturales, explotados en exceso por la pesca y el turismo. Desviando la atención sobre los arrecifes artificiales, los naturales tiene ahora una mayor oportunidad de regeneración.
Perspectivas inusuales 
Las esculturas submarinas Jason de Caires crean una singular, absorbente y expansiva vista del fondo marino. Sus esculturas subrayan los procesos naturales de formación del arrecife y a la vez exploran las complejas y ricas relaciones entre arte y medio ambiente. Sus trabajos se transforman en arrecifes artificiales, atrayendo a la vida marina, ofreciendo al espectador privilegiados encuentros temporales, y como la arena cambiante del fondo del océano, las obras están en constante evolución transformándose momento a momento con la luz, las aportaciones de flora y fauna, las corrientes marinas…La experiencia de situarse bajo el mar es bastante diferente de la de situarse sobre tierra.  Hay consideraciones físicas y ópticas que deben ser tenidas en cuenta por el artista. Los objetos, por ejemplo, parecen un 25% más grandes bajo el agua y consecuentemente parecen más cercanos. Los colores se alteran porque la luz es absorbida y reflectada en diferentes escalas, y a mayor profundidad eso afecta m ás aún. La fuente de luz viene de la superficie, lo que produce unos efectos caleidoscópicos gobernados por el movimiento del agua, las corrientes y las turbulencias. El agua es un medio maleable para viajar en él de modo que permite al espectador transformarse en parte activa a la hora de comprometerse con la obra. La gran cantidad de ángulos y perspectivas en las que las esculturas pueden ser observadas aumenta dramáticamente la experiencia singular de aproximarse a estas obras.
El océano está repleto de misterio. Sumergido y desprovisto de paredes blancas el espectador no tiene restricciones a la hora de interactuar con las obras. La ingravidez y la flotabilidad permiten una experiencia física única, alentando encuentros totalmente personales y subjetivos. Con el paso del tiempo y en la medida en que las obras van transformándose, redefinen el paisaje submarino de manera impredecible. |